La situación social y familiar, el mantenimiento de habilidades físicas, cognitivas y sensoriales, la existencia o desarrollo de patologías, e incluso el lugar en el que vivamos son factores que nos influencian a medida que envejecemos. Dentro de estos factores, existen dos sobre los que no sensibilizamos lo suficiente: las enfermedades neurocognitivas que se desarrollan con los años y el tratamiento de trastornos neuropsiquiátricos preexistentes.

Trastorno bipolar en edad avanzada forma parte de Narrativas para cuidar, una colección de artículos divulgativos basados en casos prácticos. Su fin es explicar diferentes situaciones neurocognitivas y neuropsiquiátricas para comprenderlas y cuidar desde las buenas prácticas, sobre todo, cuando convivimos en el hogar.

¿Qué es el trastorno bipolar en personas mayores?

El trastorno bipolar es un tipo de trastorno afectivo (es decir, un trastorno del estado de ánimo) en el que se encuentra principalmente afectado el sistema límbico, el cual se encarga de la regulación de las emociones.

Para tratar este trastorno, uno de los psicofármacos más utilizados durante los últimos años ha sido el litio.

El trastorno bipolar implica una inestabilidad en el estado de ánimo, que también puede implicar labilidad emocional, esto es, alteraciones en la manifestación de la afectividad durante el episodio mixto. 

En el siglo XIX se concebía el trastorno bipolar como “psicosis maníaco depresiva”. El foco de la misma radicaba en la psicosis, es decir, la desvinculación de la realidad desde una perspectiva psicopatológica. El trastorno bipolar llegó a considerarse como una enfermedad maníaco-depresiva, entendiéndose la manía como un estado eufórico y que en ningún caso es contrario a la depresión.

Entre los síntomas más usuales del trastorno bipolar, podemos encontrar los siguientes: sentimientos depresivos que no desaparecen (como por ejemplo rumiación y apatía, ganas de llorar, pérdida de interés, inquietud y nerviosismo, desesperanza, ideas autolesivas y de suicidio), así como incapacidad de tomar decisiones simples, dificultades para concentrarse, dificultad en la expresión de ideas, o encontrarse completamente agotado/a. 

En el trastorno bipolar, generalmente se alternan episodios depresivos, maníacos, hipomaníacos y mixtos. 

Cómo afecta cuando envejecemos 

La deficiencia cerebral asociada a los trastornos afectivos influencia en el avance del envejecimiento cerebral. Esto significa que las personas con un trastorno afectivo probablemente envejecen menos satisfactoriamente y/o productivamente que una persona que no vive con él.

Por lo tanto, diremos que una persona con trastorno bipolar (que como hemos dicho es un tipo de trastorno afectivo) tiene un envejecimiento patológico y/o probablemente no satisfactorio. 

Que su envejecimiento sea satisfactorio o no y/o productivo dependerá de la ayuda que la persona tenga del entorno, de sus allegados y de los/as profesionales. 

Caso práctico: acompañando a la señora R en su día a día

Para explicar de forma práctica el trastorno bipolar en personas mayores, vamos a contar el caso de la señora R, un caso basado en hechos reales, pero con datos (nombre, edad, situaciones y sintomatología) modificados para preservar su confidencialidad y protección de datos de carácter personal. 

La Señora R es una persona muy inteligente. Actualmente, tiene 75 años, pero aparenta muchos menos, y recientemente ha perdido a su marido, por lo que está pasando un período de duelo. Hace años se le diagnosticó trastorno bipolar y su tratamiento se ha realizado a través de un psicofármaco que contenía litio. 

Buenas prácticas

Al encontrarnos con un caso de trastorno bipolar en personas mayores, lo primero que debemos hacer es conocer la situación de la persona. De este modo, es imprescindible que preguntemos tanto a ella misma como a su familia por su historia de vida. Debemos entender su contexto, interiorizando a qué se dedicaba y/o dedica y cuáles eran o son sus motivaciones. Es muy importante, además, que trabajemos con ella hábitos saludables.

Valoración Inicial: comprensión del caso

La señora R actualmente se encuentra en fase depresiva, teniendo episodios de rumiación, especialmente de madrugada (alrededor de las 06:00 h). Además, como hemos comentado al principio, la señora R está pasando por un proceso de duelo muy reciente de su marido, lo que se suma a la fase depresiva.

Anteriormente, la señora R recibió tratamiento psicofarmacológico con litio para tratar el trastorno bipolar, puesto que se trata de un trastorno crónico. No obstante, recientemente ha pasado por una terapia electroconvulsiva de 6 sesiones, encontrándose ahora en un momento estable respecto a épocas anteriores. 

La señora R muestra funcionalidad física y presenta interés por lo intelectual, ya que es una persona culta. Por lo tanto, es muy importante promover el mantenimiento de su autonomía en las actividades de la vida diaria (AVD) y, sobre todo, realizar actividades de estimulación cognitiva y sensorial realmente adecuadas a sus necesidades y a la altura de sus expectativas. 

Manifestaciones comportamentales en la fase depresiva del trastorno bipolar

Generalmente, la fase depresiva del trastorno bipolar (concretamente el episodio depresivo mayor) se caracteriza por un enlentecimiento y baja autoestima de la persona. Asimismo, se aprecia una falta de concentración y de ilusión, e ideas negativas como la culpa, la disminución del rendimiento, el retraimiento social y la dificultad para realizar actividades. 

La señora R presenta todas las manifestaciones citadas, además de una dificultad en las funciones ejecutivas que explicamos a continuación.

Conociendo mejor a la Señora R: estrategias de actuación 

Conocer la historia de la señora R nos permitirá comunicarnos con ella de forma más fácil. Esta comunicación nos posibilitará establecer hábitos saludables, así como tener un discurso del que partir, y/o probablemente comprender alguno de los pensamientos recurrentes de la señora R para consecuentemente acompañarla empatizando con ella.

Como hemos comentado anteriormente, la señora R es una persona muy culta y con funcionalidad física, es decir, puede hacer muchas tareas por sí misma.

Esto supone que debemos reforzar esta autonomía fomentando sus habilidades preservadas.

Habilidades relativamente preservadas 

La señora R muestra entre sus habilidades relativamente preservadas la comprensión y el lenguaje, así como también las habilidades sensoriales. Debido a esto, las actividades de estimulación cognitiva y sensorial deben realizarse en esta línea con tal de potenciar sus capacidades.

Debe considerarse, además, que se siente mucho más cómoda hablando en catalán, ya que es su lengua materna, por lo que prioritariamente hablaremos en la lengua que ella prefiera.

Sin embargo, muestra una dificultad en las funciones ejecutivas, sobre todo en la organización de ideas. También presenta dificultad en la retención de palabras y en la producción de determinados nombres. Debido a esto, debemos tener paciencia y no exigirle que repita o que nos explique mejor qué quiere decir, sino que debemos acompañarla e indagar en qué quiere comunicarnos, teniendo en cuenta también su lenguaje no verbal.

Sueño

Por el momento, muestra un ciclo del sueño estable, puesto que tiene prescrito el fármaco lorazepam (una de sus funciones, es facilitar la conciliación del sueño). 

Sin embargo, suele despertarse y manifestar rumiaciones sobre las 06:00 h de la mañana, por lo que es muy importante acompañarla en este momento y paliar en la medida de lo posible sus preocupaciones.

Alimentación

La alimentación influye directamente sobre nuestro bienestar, tengamos o no una afectación neurocognitiva, trastorno y/o enfermedad. 

Es por esto que es primordial mantener un hábito alimenticio saludable y rutinario y probablemente con más atención cuando acompañamos a una persona con trastorno bipolar en edad avanzada, pues una de las principales problemáticas tiende a ser la planificación y la organización de ideas.

Por ejemplo, la señora R suele cenar a partir de las 21:00 h e irse a dormir a las 23:00 h, lo que le proporciona una rutina estable. Asimismo, le gusta mucho la fruta y la verdura, así como también el fricandó y el lomo. Es importante estar pendiente de su dieta, para garantizar que la misma sea saludable.

Debemos considerar todo lo anterior para garantizar buenas prácticas respecto a la nutrición cuando hablamos de trastorno bipolar en personas mayores.

Conclusión

Cuando hablamos de una persona mayor que padece de trastorno bipolar es muy importante tener ímpetu e iniciativa para acompañarla en las actividades de la vida diaria; ir un paso por delante y, si empieza mal el día, motivarla. 

En primer lugar, no debemos estigmatizar. Debemos cuidar de una persona mayor con trastorno bipolar con la misma predisposición que cuidaríamos a una persona con otra patología, porque primero es la persona. 

Asimismo, es sobre todo importante no insistir en el momento en el que presente dificultad para recordar nombres o expresar ideas. Debemos darle tiempo para que se exprese tranquilamente y escucharla, preguntándole directamente  qué necesita las veces que haga falta.  

En segundo lugar, tanto si eres un/a profesional de atención directa como si eres un/a familiar, te aconsejo que preguntes directamente a un/a profesional de referencia, es decir, al/la Psicólogo/a Clínico/a o Psiquiátrica que haya atendido a la persona últimamente, pues conocerá su historia clínica. 

Es muy importante entender cómo afecta la enfermedad, particularmente a la persona para ayudarla, empoderarla y facilitarle la vida. 

Finalmente, procuraremos empatizar y no exigir, velando por construir una relación de apego con la persona basada en la confianza.